LA CONDICIÓN DEL ESPECTRO AUTISTA EN MUJERES

Las mujeres del Espectro Autista son diferentes a los hombres del Espectro Autista., tienen un cerebro social más activo que los hombre, pero menos activo que las mujeres neurotípicas.

Las principales diferencias se observan en que las manifestaciones de las características neurodiversas. En los hombres, son más externas y más explosivas, las niñas y mujeres viven de forma introspectiva Ellas saben desde pequeñas que son diferentes, y comprenden que para ser aceptadas en la sociedad tienen que camuflarse, por lo que aprenden rápidamente a imitar comportamientos. Saben y sienten que son percibidas como raras o excéntricas.

Donna Henderson categoriza estas diferencias en 3 Tipos:

1. Habilidades Sociales: Las mujeres parecen más conectadas que los hombres, presentan más sutilezas sociales porque son capaces de agradar a los demás. Te miran a los ojos y tienen una mayor motivación social. Las niñas del espectro son únicas porque median su comportamiento a través del lóbulo frontal, es decir, son más analíticas y cuando socializan están pensando cada cosa que hacen y dicen igual como nosotros pensaríamos un problema matemático. Son más funcionales que los hombres del Espectro, pero es agotador. En los juegos, a diferencia de los hombres, pareciera que están más conectados pero al observarlas se pasean como un radar detectando dónde podrían interactuar.

2. Conductas repetitivas e intereses restringidos: También son diferentes ya que son más sutiles. Las niñas hacen estereotipias que llaman la atención, las mujeres pueden por ejemplo caminar de una lado a otro o leer un libro una y otra vez. Los intereses de los hombres generalmente son cosas más inusuales, en cambio las mujeres tienen intereses más típicos pero con una mayor intensidad. La lectura es el más común. Y a pesar de que es bueno leer, el problema es que muchas veces no quieren ver ni hablar con nadie, solo leer. Otro típico interés son los animales.

3. Línea del Tiempo: En los hombres el diagnóstico se hace más temprano porque presentan tempranamente conductas y características más observables. Las mujeres en cambio son diagnosticadas después de los 10 a 12 años y muchas veces nunca reciben el diagnóstico o bien cuando tienen un hijo o hija con un diagnóstico del espectro autista.

El problema de no recibir un diagnóstico de manera oportuna crea incertidumbre en las niñas que no entienden por qué son distintas al resto, construyendo una imagen de si mismas distorsionada. Las mujeres tienen la capacidad de esconder lo que les pasa por lo que muchas desarrollan cuadros depresivos. También se observan trastornos alimentarios, sin embargo éstos responden más bien a las características de su condición como las sensibilidades sensoriales o la inflexibilidad del pensamiento que las puede llevar a una rutina en la alimentación.

Al ser muy perfeccionistas y seguir rígidamente las reglas muchas son muy buenas alumnas, hacen más de lo que se espera y no se meten en problemas.

Para las niñas, la pubertad es una etapa muy compleja y displacentera por todos los cambios que conlleva, desde el cambio corporal y también el social y cognitivo. Les cuesta interpretar lo que les ocurre internamente, sus fluctuaciones hormonales pueden generar altos montos de ansiedad. Esto sumado a todo lo demás que tienen que enfrentar por su condición. En las investigaciones se aprecia con claridad que las mujeres tienen más riesgo de ansiedad y depresión que los hombres.

Para los padres y madres es muy difícil entender lo que les pasa a sus hijas por lo que ellas se sienten incomprendidas y sus padres frustrados. Entonces es importante que aprendan a validar estas emociones porque lo peor que le puede pasar a una niña con la Condición del Espectro Autista, es sentirse incomprendidas por sus padres y madres porque ni ellas mismas pueden explicar lo que les pasa. La validación les permite moverse desde el cerebro emocional al cerebro reflexivo. Para eso los padres y madres deben aprender a explorar con sus hijas sus percepciones y su interpretación de la realidad. B’Connect entrega herramientas específicas para hacer este trabajo.

La importancia fundamental que tiene el diagnóstico en las mujeres aparte de prevenir cuadros anímicos, tiene que ver con ayudarlas a transitar por un mundo complejo conociendo sus diferencias, potenciando sus habilidades y así puedan llegar a la vida adulta más preparadas y con una mayor aceptación de si mismas y de cómo desenvolverse en la sociedad.