CONDICIÓN DEL ESPECTRO AUTISTA V/S TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA

Humberto Maturana, destacado biólogo y filósofo chileno, señala en una de sus frases de oro “El lenguaje crea realidades”. Como psicóloga que trabaja con el lenguaje como instrumento de sanación, esta frase es clave y he visto la diferencia enorme que puede crear en la psiquis, la terminología con la cual nos referimos a los fenómenos de la mente.

Un principio fundamental en B’Connect es que hablamos de Condición del Espectro Autista y no de Trastorno del Espectro Autista. Este último concepto fue acuñado en el DSM – 5 (Manuel de Diagnóstico de los Trastornos Mentales) el cual en su última edición elimina los diagnósticos de Síndrome de Asperger y Autismo propiamente tal y los incluye dentro de un continuum que va desde un Autismo de Bajo Funcionamiento a un Autismo de Alto funcionamiento.

Sin embargo cuando hablamos de trastorno inmediatamente pensamos en una disfunción o discapacidad, la cual se aleja de la concepción de un cerebro que percibe y procesa la información de manera diferente. Es decir que tiene más neuronas y conexiones neuronales en unas áreas del cerebro y menos en otras, lo cual puede ser una enorme riqueza si aprendemos a descubrirlo y potenciarlo.

Vivimos en una cultura de la Discapacidad. En los últimos 60 años han aparecido una cantidad innumerable de nuevos diagnósticos en las distintas áreas de la medicina. Y específicamente en la Salud Mental, hoy sabemos cosas que la gente de generaciones anteriores nunca ni siquiera escuchó. Hoy todos tenemos
algo y entonces si no eres depresiva, eres ansiosa o bipolar y ni se te ocurra decir que percibiste algo extraño porque seguro serás catalogada de paranoica
o esquizofrénica. Todos estos rótulos
no hacen más que dañar, entendiendo que hay personas que sí tienen estos diagnósticos.

No estamos programados para ver lo positivo, rescatarlo y desarrollarlo

Tener estas condiciones claramente no es fácil y representan grandes desafíos a las personas y sus familias. Pero esto podría ser muy diferente si la sociedad en que vivimos logra ver la belleza y el valor de estas diferencias neurológicas.